El arte de coleccionar licencias y el sospechoso hábito de Ripple de asociarse con gente que no lee Twitter

Licencias ripple refugio

Es conmovedor ver cómo el club de los chicos guapos del sistema financiero tradicional sigue fingiendo que no se les cae la baba con Ripple, ese mismo club que lleva una década mirando al resto del ecosistema cripto con desprecio, pero que en secreto ya está preparando la alfombra roja para la que saben que es la elegida.

Su última hazaña ha sido obtener la aprobación preliminar de la licencia MiCA (CASP) en Luxemburgo. ¡Qué cosas! Ahora que la Unión Europea ha decidido que el ecosistema cripto debe ser tan burocrático, aburrido y ultrarregulado como una junta de vecinos, Ripple es la única que ya tiene el esmoquin de la conformidad perfectamente planchado.

Junto a su ya existente licencia de Dinero Electrónico (EMI - Electronic Money Institution), el plan maestro es meter en vereda a los bancos europeos con una infraestructura unificada. Es tierno ver al Deutsche Bank o al BNP Paribas fingiendo que no están perdiendo el sueño por liquidar fondos usando los rieles de pago de Ripple, pero la fe en el viejo sistema mueve montañas... o al menos mantiene entretenidos a los dinosaurios financieros mientras se dan cuenta de que se van a extinguir.

Ripple posee ya más de 75 licencias regulatorias globales. Un logro impresionante que debe tener a los BitcoinMaxis y a los reguladores coleccionando estampitas de frustración, al ver cómo una empresa cripto les gana en su propio juego de burocracia para forzar a los bancos a utilizar su tecnología de forma masiva, les guste o no.

Pero Europa se les queda pequeña en su afán de colonización institucional y recientemente, Ripple decidió comprar una participación accionaria en el unicornio africano Flutterwave, valorado en más de 3.200 millones de dólares. El objetivo oficial es integrar su stablecoin, la flamante RLUSD y la XRP Ledger para reducir los costos de las remesas en África. 

El objetivo real, sospecho yo, es espabilar al sistema bancario tradicional en un lugar del mundo donde sus ineficiencias son tan flagrantes que la sola mención de una blockchain hace que los banqueros locales empiecen a sudar frío en la sala de juntas.

Esta necesidad de validación, por parte de los bancos, claro, no es nueva. No olvidemos los romances pasados, el mismísimo Banco de Inglaterra tuvo que coquetear con ellos en proyectos piloto de CBDC y que consiguieron la bendición de la Autoridad Monetaria de Singapur (MAS) para ampliar su Institución de Pago Principal (MPI) a Ripple Markets APAC, su filial en Singapur. Es el equivalente corporativo de que las grandes potencias financieras presuman de fotos con Ripple en Instagram para demostrar que siguen siendo modernos e importantes, aunque Ripple sea la que tiene el control del tablero.

El veredicto para el nuevo orden:

¿Y qué significa todo esto para el bendecido XRP y el futuro sistema financiero?

Para el sistema financiero, un doloroso recordatorio de que las corporaciones tradicionales van a tener que pasar por el aro de la centralización regulatoria que Ripple ya domina, con tal de rascar un trozo del pastel transfronterizo que XRP ya controla.

Para XRP significa que el papel de eterno actor secundario ha terminado. Mientras la tecnología avanza, las stablecoins de Ripple se expanden y las licencias se acumulan en Luxemburgo, el token de la comunidad observa desde el trono.

El mítico "mañana" en el que los bancos centrales decidan, por fin, adoptarlo oficialmente como la moneda de reserva global del nuevo sistema financiero, ya no es una fantasía de internet, es el secreto peor guardado de la élite. 

Sigan resistiéndose, muchachos del dinero fíat, que la paciencia es una virtud... y el tiempo corre en su contra.

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