Ledger Génesis 32570 de XRPL

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32570 ledger génesis

En el ecosistema blockchain, el bloque Génesis representa el punto cero, el inicio inmutable de una red. Pero en la XRPL la historia pública no comienza en el ledger número 1, sino en el 32.570. Este bloque actúa como el verdadero Génesis operativo y accesible de la red actual.

Debido a un percance al inicio de la historia de la XRP Ledger, se perdieron los ledgers del 1 al 32.569. Esta pérdida representa aproximadamente la primera semana de la historia de XRPL. Por lo tanto, el ledger 32.570 es el más antiguo disponible, el Génesis.

Dado que el estado completo de los saldos de XRPL se registra en cada versión, este puede continuar sin el historial faltante. Se consideró que restablecer el índice del Ledger al 0 sería demasiado perjudicial y por lo tanto, el 32.570 se considera el ledger Génesis.

La razón de esta anomalía, se remonta a los primeros días de desarrollo en enero de 2013, mientras los creadores probaban el software con múltiples flujos de datos, un error de código provocó la pérdida irreversible de los primeros 32.569 ledgers, equivalentes a los primeros diez días de transacciones.

Ante el dilema de reiniciar la blockchain por completo, lo que habría borrado datos valiosos, el equipo decidió continuar la cadena desde el bloque 32.570

El ledger 32.570 permanece hoy como un fascinante monumento técnico a los inicios experimentales de la red y se consolidó como la fotografía del estado de la red en ese instante exacto:

  • El total intacto: Se reflejó la existencia de los 100.000 millones de XRP creados de forma nativa en el código, la cantidad máxima imborrable.
  • La cuenta de origen: La gran mayoría de esos 100.000 millones de XRP aparecían concentrados en la cuenta génesis original de los fundadores, la famosa Genesis Account: rHb9CJAWyB4rj91VRWn96DkukG4bwdtyTh
  • Las primeras transacciones manuales: El ledger contenía también los saldos de unas pocas cuentas externas a las que ya se les habían enviado los primeros XRP durante esos diez días de pruebas iniciales.

La XRP Ledger es como ese viejo Ford Fiesta en una mañana de invierno. Desde el ledger Génesis 32570, la red estuvo “a ralentí” soltando humo blanco y esperando a que el motor se calentara mientras los desarrolladores se frotaban las manos y raspaban el cristal con una espátula. Un desierto de ledgers vacíos donde no pasó absolutamente nada...

Pero el motor por fin rugió, la XRPL ya estaba caliente, llegó el ledger 38129, metieron primera y la mismísima wallet llamada Ripple pisó el acelerador a fondo, para activar la mítica cuenta rLQBHVhFnaC5gLEkgr6HgBJJ3bgeZHg9cj con 10K XRP, y ahí empezó todo, el 2 de enero de 2013 a las 06:43:20 AM UTC.

Otro desierto de ledgers vacíos hasta el ledger 46831 y la misma wallet Ripple activó la wallet llamada “devrandom” rpH7MKR1WrWieYxtid4JxCiSE1273PGJ43 un 4 de enero de 2013 a las 01/04/2013 02:55 AM UTC

Como curiosidad, la wallet Ripple r3kmLJN5D28dHuH8vZNUZpMC43pEHpaocV activó hasta 76 wallets más ese mismo mes de enero con 200, 1K, 10K, 50K y 160K XRP en algún caso. Sólo fue hasta el 7 febrero 2013 que la wallet Ripple activó la wallet r3tBicjER6dUFsHPPzvbVdA89V9j2QXqBH con 20M XRP (por aquel entonces 1 XRP = $0.005 así que 20M XRP serían unos $100K).

Al final, el ledger 32.570 es el monumento perfecto a la filosofía más pura del desarrollo de software: Si el código tiene un fallo garrafal, no es un error, es una característica de diseño.

Imagínate el nivel de sudor frío en las oficinas de OpenCoin en enero de 2013: Borras sin querer los primeros diez días de la historia de tu blockchain, con transacciones incluidas y en lugar de entrar en pánico, te encoges de hombros y dices: “Bueno, empecemos la contabilidad desde el número 32.570 y aquí no ha pasado nada”. Y lo mejor de todo es que gracias a la magia de la arquitectura del XRPL, funcionó perfectamente.

Mientras Bitcoin presume de su místico Bloque Génesis minado con precisión quirúrgica por el "Sr. Satoshi Nakamoto", el verdadero punto de partida nació de la forma más humana posible: un Ctrl+Z dejó un agujero negro de diez días en el espacio-tiempo de la XRPL y una dirección génesis que simplemente decidió que el tiempo empezaba a contar a partir de la trigésimo segunda milésima página.

Criptografía de vanguardia en su estado más caótico y puro.

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