Pronto tu risa se pagará en XRP

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​Respiren hondo, escépticos. Sientan el dulce y punzante aroma de la superioridad que emana de San Francisco. Ripple, esa discreta empresa de tecnología financiera que algunos descartaron como un juego de niños o peor, como un token de centralización disfrazado de libertador, está construyendo el futuro. Y oops ese futuro no es para los anarquistas de las wallets frías, sino para los peces gordos.

​La visión es gloriosamente simple y para algunos terriblemente humillante. Mientras los maxis de Bitcoin predican una apocalipsis bancaria y los puristas de Ethereum intentan convencerte de que necesitas un contrato inteligente para tu recibo del café, Ripple ha estado trabajando con la única entidad que tiene verdadero poder: los Bancos. Sí, esos monolitos de corbata, mármol y moralidad cuestionable.

​XRP, la criptomoneda que muchos miraron por encima del hombro: "Es rápido, pero no es descentralizado", chillaban, será la auténtica joya de la corona del nuevo orden. Imaginen la escena en 2035: Las transferencias transfronterizas ya no tardan tres días ni cuestan un riñón. Se mueven a la velocidad del pensamiento. ¿Gracias a qué y a quién? Sí, a XRP.

​Los antiguos haters estarán en una cafetería, sorbiendo su café aguado, mientras ven un anuncio en la pantalla de la televisión. Un anuncio pulcro, con música clásica y sin memecoins obscenas, donde un CEO bancario sonriente agradece a la "tecnología de contabilidad distribuida de Ripple" por su eficiencia del $0.0001 por transacción.

​La humillación no será la pérdida de dinero, será la prueba de que su utopía crypto se logró con la ayuda de lo que más despreciaban. Los que se rieron de su utilidad, los que gritaban "Es el token de los bancos", serán ahora los que paguen comisiones ridículas usando sistemas "legacy" lentísimos, simplemente porque su orgullo les impedirá descargar la app del banco que usa RippleNet.

​Cuando el dinero fiduciario finalmente se digitalice por completo, será en carriles construidos por Ripple, y la humillación final será la verdad inevitable: la forma más rápida y barata de mover valor globalmente será a través del activo digital que operaba "dentro del sistema", no contra él. Será el triunfo del pragmatismo sobre la pureza ideológica. Y sinceramente, no hay nada más oscuro y divertido que eso. ¡Disfruten su nueva, rápida y humillante eficiencia!

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