
El mercado de las criptomonedas es o dicen, un faro de libertad financiera. Lo que no dicen es que ese faro tiene tres fareros con intenciones muy poco luminosas: las Ballenas, Binance y la familia Trump. Juntos, forman la Santísima Trinidad de la Manipulación, haciendo que los pequeños inversores parezcan meros plancton a la deriva en un océano lleno de tiburones con corbata.
Están las Ballenas, que no son cetáceos, sino individuos tan ricos que podrían comprar un país pequeño... o al menos la oferta total de Dogecoin, se comunican por gruñidos guturales en salas secretas de Telegram y disfrutan del arte de mover miles de millones en Bitcoin sólo para ver a los traders novatos limpiando sus lágrimas con billetes de un dólar, si es que les queda alguno. Un estornudo de Ballena puede provocar una caída del 10% en el mercado; un bostezo y de repente tu portafolio se convierte en una memecoin olvidada.
Luego está Binance, la plataforma que es tan omnipresente que, si el mundo cripto tuviera un Dios, sería Changpeng "CZ" Zhao, aunque probablemente esté ahora jugando al golf. Binance es el casino donde la Ballena arroja su dinero, y con una sonrisa, proporciona las reglas. Cada vez que hay un "fallo técnico" justo cuando Bitcoin está a punto de romper un récord, seamos sinceros: no fue un fallo. Fue Binance ajustando las cuerdas del títere para asegurarse de que la obra de teatro continúe y de que el público pague la entrada.
Y finalmente, el toque maestro, la guinda del pastel, la familia Trump. Su incursión en las criptomonedas es tan sutil como un misil nuclear. Tras pasar de despreciar Bitcoin a lanzar tokens personalizados, han demostrado que la política y la especulación son las dos caras de la misma memecoin. Un tuit a deshoras, una nueva NFT con una foto de un Trump con capa, y pum: miles de millones transferidos de los bolsillos de la plebe al cofre familiar. Es un modelo de negocio brillante: vender activos digitales basados en el valor de una marca política, asegurándose de que la volatilidad sea siempre máxima.
Así que la próxima vez que veas tu inversión subir y bajar como un yo-yo en manos de un niño hiperactivo, recuerda: no es el mercado. Es el thriller de terror patrocinado por Ballenas, orquestado por Binance y protagonizado por la familia más mediática del mundo. Y tú, mi querido inversor, eres la víctima secundaria. ¡Felices trades!

Un comentario en «La Santísima Trinidad Cripto: Ballenas, Binance y el Clan Trump»
Jjajajaja muy buen análisis de la actualidad con un toque de humor irónico muy muy acertado con la efectividad de una bomba nuclear .
Me quedo con que al séptimo día DIOS creo xrp y descanso xD